He tratado a varios paciente que
padecen de parálisis facial, pero todos han sido personas mayores a los 35
años, ahora se me presenta una paciente de 19 años, a decir verdad es la
persona más joven que he visto con esta patología. Pero decidí tratarla sin
problema alguno y me di cuenta de una
cosa, la cual a diferencia de pacientes de mayor edad atendidas por mi, ella
resulto ser algo diferente. A más de su edad la diferencia radica en sus ganas
de colaborar y su predisposición ante la patología, pues lo tomaba con calma, y
a decir verdad me impresiono ya que al ser una muchacha joven pensé que iba a
caer en depresión ya sea por su edad y que está en plena vida social activa. A
diferencia del resto de los pacientes que he tratado ellos venían muy
preocupados pero no por su salud si no por su pinta por así decirlo, en
conclusión mi paciente con su actitud positiva ya lleva 2 semanas de
rehabilitación y ya ha superado el 80% de sus deficiencias, esto me lleva a
decir que la actitud y la fe están siempre bien influenciadas en una excelente
recuperación en la salud.
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